—Oye, hay que ver la que está formada en Palestina…

—Sí, me gustaría hacer algo para ayudar a esa pobre gente.

—¿En qué has pensado? ¿Montamos una donación? Podríamos empezar por poner nosotros mismos una buena cantidad de dinero y convocar a todas nuestras amistades. Luego, contactamos con alguna ONG que sea fiable para asegurarnos de que el dinero, la ropa, los medicamentos… lo que sea que vayamos a donar llegue a buen puerto. Ya sabes que hay mucho tunante que se aprovecha de la buena voluntad de la gente…

—Tengo una idea mucho mejor. Además, nos va a salir gratis y nos aplaudirán por ser solidarios.

—¿Eh? ¿Vamos a ayudar a gente sin rascarnos el bolsillo?

—Claro. Te cuento: cogemos una bandera de Palestina y nos la llevamos a Buñol, para La Tomatina. Con tanto rojo de los tomates explotados, quedará muy impactante. Parecerá sangre, piénsalo. Sangre, guerra… pega mucho.

—Uf, no sé. Hay gente pasando hambre… ¿te parece buena idea que nuestra ayuda consista en sacar una bandera en medio de una fiesta en la que se tira comida y luego nos vayamos de borrachera con nuestra conciencia limpita por todo lo que hemos ayudado?

—Calla, no me desconcentres, que estoy tuiteando. A ver: #tomatinaforpalestine. Sí, queda bien…

 

La foto es de Eva Mánez, de Reuters. Publicada en detik.com